Cuando era chica, mi mamá, que siempre nos relataba sus vivencias y era una apasionada transmisora de las costumbres de su familia, era quien nos hacía conocer a su papá con esas imágenes, nos contaba de los rituales familiares de la semana santa según la familia Valestra, (que era la suya) y refería a que su padre, Don Julio Valestra, un hombre muy alto, de ojos enormes, con cara de serio y el corazón más hermoso del mundo, dedicaba la mañana del sábado al sacrificio de los animales que compartirían en familia el Domingo de Pascua.
Vivían en el campo y la crianza de animales era algo cotidiano, pero los que se preparaban y se cebaban para esa fecha eran especiales. El "sacrificio de los animales" se realizaba al alba y se hacía una ofrenda a Jesús, que resucitaba ese sábado Glorioso...
Ya no se matan animales en mi familia los sábados de Gloria, pero son estas fechas las que me llevan a esos días en que, mi mami nos contaba junto a la cama, historias tan simples, tan llenas de emoción en su corazón, que las hizo mías.

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