El nono Ángel es una presencia tan fuerte en mi vida. Era bajito, moreno, coqueto, halagador con las mujeres, siempre se movilizaba en bicicleta y me rescataba del yugo del colegio si se lo pedía. Simple con sus palabras, en general nos comunicábamos ricamente con gestos, miradas. Sencillo y práctico, su sonrisa o sus enojos, siempre me llenaron de amor.
El nono era un artista con sus manos rústicas y precisas. Construía verdaderos tesoros con madera y...en ocasiones yo era la destinataria. En épocas donde los juguetes eran escasos, él enriquecía mi mundo con esas maravillas que eran el producto final de simples trozos de madera... Pude compartir tantas tardes y bonitas horas mirándolo en sus tareas en ese tallercito de su patio.
El nono fue la primer pérdida fuerte y con su partida, viví ... el primer encuentro certero con la muerte.
Su último tiempo lo vivió en mi casa, en mi cama. Mi habitación se transformó en ese espacio que lleva a los últimos encuentros, a las despedidas, al olor que trae la muerte, a la soledad, a la esperanza de volvernos a encontrar siempre...
.......Me recosté a tu lado, volví a mirarte, pero esta vez quise guardar para mi cada razgo de ese rostro que tanto conocía, que tanto amaba.....
Tomé tu mano, y quise pasarte un poco de mi calor.. estaba fría, estaba rara. Tu mano que era como tu sonrisa, tibia, franca, generosa, grande. La acerqué a mi rostro y al pasarla por mis labios, la besé sin tener respuesta.....
Como una película pasaron por mi mente imágenes de nuestra vida..... y sentí un escalofrío ...
Nuestra vida, llena de tantas tardes.....de días de plaza y de helados.Vos en tu banco preferido con tus amigos de andanzas y yo con vos.....yo siempre con vos....mirándote como un gorrión en la rama.Nuestros paseos en bicicleta, vos me llevabas y mi mundo se abría claro y cálido, como ese sol.
De esa vez que me prestaste el coche.....noooo, yo tenía 11 años y vos te ubicaste a mi diestra. Te quitaste la gorra, la pusiste sobre tu rodilla y con un gesto simple, me indicaste salir.....Hacía tiempo que ensayaba ese momento y mi primera vez al volante fue genial. Me mirabas orgulloso. Tu sonrisa marcaba la aprobación. Mis piernas crecieron en ese momento y mi primer viaje ...una gloria...
Allí, cerca, a tu lado en ese momento, yo sentía que era una despedida, que no te enojarías más como aquella tarde que desafié a mamá y dije que me iria de casa.. con mis seis años, corrí al ropero, lo trepe y al buscar una maleta, la última en la pila, para guardar mi ropa. Llegaste y vi en tu rostro el terror, extendiste los brazos para asirme ...y al bajarme me diste una nalgada y me mandaste a dormir. Recuerdo todo lo que dijiste.....CARÁFICA!!!
Pero nos estabamos despidiendo....Yo volví a mirarte y ya no tuve miedo, estabamos en otra aventura, ibamos de la mano a una nueva forma de estar juntos y eso haríamos. Tu presencia, en mi para siempre, ese amor que nació tan enojado porque era yo una chanclera, y habías transformado en algo tan fuerte, en un vínculo indestructible, en una compañía para siempre, era una promesa de eternidad entre nosotros.
...Cerré tus ojos, besé tus manos y en un silencio primero, te acompañé en ese primer tramo y nos quedamos allí, solos, juntos, sonriendo.......del mismo modo que vos me llevaste de la mano en tantas primeras veces...
Mi Angel.....mi más bello Ángel siempre a mi lado.......
Muy bello!!! yo no tuve la posibilidad de conocer a mis abuelos, pero tengo a mi padre con sus casi 92 años en mi casa, despidiéndose cada noche y despertándose asombrado de vivir un día más. Cada uno de nosotros va haciendo su pequeño duelo cotidiano...
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